lunes, 3 de septiembre de 2012

El Qué, Cuándo y Cómo de las Fotografías de Boda

El Qué, Cuándo y Cómo de las Fotografías de Boda:
Las fotos son una de las cosas que no pueden faltar el día de una boda. Realizar el reportaje de la ceremonia (o ayudar a completarlo) puede ser algo que te genere cierta tensión, pero tiene su recompensa: imágenes únicas que quedarán para siempre en los álbumes y las paredes del comedor de aquellos que salen en ellas. Así que si te han propuesto ayudar en la realización de estas fotos y no sabes por dónde empezar, en este artículo intentamos remarcar los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de inmortalizar una boda. Sin más dilación, ¡vamos allá!



fotos en lienzo



Antes de Empezar, lo Más Importante de Todo

Deja las cosas claras. Sé consciente de lo que puedes aportar y gestiona las expectativas. Si esperan resultados profesionales, y tú no lo eres, proponles que confíen en un profesional. A lo mejor (tiempo de crisis) no se lo pueden permitir: pero eso debe quedar claro. No digas que sí por compromiso si no te ves capacitado para ello. El día de la boda es un día muy especial para todo el mundo y si las fotografías que lo ilustran no son de agrado de los novios, puede llevarles un disgusto enorme.
Con esta regla de tres, nunca nadie empezaría en fotografía de bodas (ni bautizos, ni comuniones) así que, ¿qué puedes hacer para empezar a adentrarte en este mundillo si realmente te interesa? Tienes un par de opciones:

  • No seas el fotógrafo oficial. Pero, aún así, toma fotos para inmortalizar el evento. Si en tu familia o círculo de amistades se realiza alguna boda, no dudes en llevarte la cámara. Pocos son los que te negarán la posibilidad de hacer estas fotografías y menos aún si prometes hacerles llegar tus fotografías a los novios. De este modo, irás practicando y, a la vez, no tendrás tanta presión, porque si alguna cosa no sale bien, no será el fin del mundo.
  • Júntate con un fotógrafo de bodas a modo de asistente. Ya hemos hablado en dzoom de la importancia de ser asistente antes de convertirse en fotógrafo. En este caso, no será menos. Si eres el "segundo de a bordo", podrás experimentar y practicar, de nuevo, con menos presión. Además, en este caso, podrás disponer de alguien que sabrá más que tú así que, seguramente, acabes aprendiendo más de lo que imaginabas.
Y sobre todo: si lo que quieres es disfrutar de la boda por la razón que sea (por ejemplo que la pareja es alguien muy cercano a tí), olvídate de ser el fotógrafo "oficial". Si eres el encargado de tomar las fotografías de la ceremonia, deberás estar centrado en tu trabajo, así que no podrás disfrutar el día. ¡Ten muy presente esto antes de decir que sí!

El Equipo Perfecto para una Boda

Para salir airoso de una boda, lo perfecto sería que dispusieras de todos los elementos que voy a citarte:

  • Un objetivo luminoso es indispensable. Piensa que en muchas ocasiones no dispondrás de mucha luz y, aunque puedas tirar de ISOs altas, esto te provocará ruido y, por lo tanto, pérdida de calidad de imagen. Así que si dispones de un diafragma generoso, podrás aprovechar mejor la situación lumínica que se te plantee.
  • Un gran angular y un objetivo normal. Evidentemente puedes llevar tantos objetivos como te plazca, pero si llevas un gran angular (10-20mm) y un objetivo "normal" (50-80mm) tendrás prácticamente todas las situaciones bajo control. Un tele también te puede ser de ayuda, pero necesitarás mucha luz para poder usarlo satisfactoriamente y, como ya hemos visto, seguramente no sea el caso. Si quieres profundizar en esto de los objetivos perfectos para una boda, este artículo puede servirte!
  • El flash externo. Será tu gran amigo a lo largo del día. Tanto si quieres usar un teleobjetivo, como si no tienes luz suficiente para sacar las fotografías. El caso es que si dispones de un flash, el trabajo final resultará mucho más satisfactorio. Además, si realizas fotografías en el exterior, el flash de relleno te puede ayudar a eliminar sombras indeseadas y darle a tus fotografías un toque más profesional.
  • Baterías/pilas y tarjetas de memoria extra. ¡Cargadas y vacías respectivamente! Es importante que esto no se te pase por alto pues lo que menos desearás es quedarte sin cámara por no llevar baterías extra. O no poder hacer fotos por quedarte sin espacio en las memorias. Además, puede ser interesante llevarte el cargador de la cámara, para las pilas del flash y un disco duro portátil para poder ir volcando las fotos en algún ratito de descanso (aunque no te confíes, en una boda NUNCA hay un momento de descanso fotográfico)
  • ¿Una segunda cámara? Como estamos hablando del equipo perfecto, no podemos pasar por alto esta opción. Para evitar el engorro de tener que estar cambiando de objetivos, puede ser interesante llevar dos cámaras de fotos y armarlas con los dos objetivos. Aunque esto implicará un gasto doble de baterías y tarjetas, ¡tenlo en cuenta!


Las Partes de una Boda

Para que nada te sorprenda o te pille desprevenido, es importante saber bien lo que irá pasando durante el día. Para ello, lo mejor es hablar con los novios y con los amigos/familiares. Así, conocerás todos los detalles de la ceremonia y las distintas sorpresas que ocurrirán (por eso decía lo de hablar con los amigos/familiares también).
Sin embargo, una boda acostumbra a tener unas partes muy marcadas que acostumbran a repetirse:
  • La pre-boda. El momento en el que los novios se preparan para la ceremonia. En este momento, agradecerás tener un ayudante (o incluso ser dos fotógrafos en la boda) pues no podrás estar en ambos sitios a la vez. De todas maneras, un poco de organización puede arreglarlo y si coordinas a los novios (por ejemplo, que el novio se arregle antes que la novia) y no existen impedimentos físicos (como por ejemplo que estén en sitios muy lejanos) puedes llegar a cubrir ambas situaciones. ¿Qué fotos sacarás de esta parte de la boda? Pues imágenes muy íntimas, en casa de los protagonistas. Podrás captar la relación con los padres y hermanos. Enseñar como éstos ayudan a abrochar el vestido a la novia o a poner la corbata al novio... Tus mejores amigos para este situación serán los diafragmas abiertos y la luz natural del lugar (si la hay), las fotos quedarán íntimas y naturales.
  • La ceremonia. Será, probablemente, la situación más difícil fotográficamente hablando. Por norma general (siempre habrá excepciones) dispondrás de poca luz y de poca libertad de movimiento (estás ligada a la posición de los novios, de la persona que oficie la ceremonia, del espacio existente...). Pero es también el momento más crucial. La boda en sí. Aquí deberás tirar del diafragma abierto, la iso alta y del flash externo para conseguir unos buenos resultados. Si has optado por llevarte el teleobjetivo, puede servirte para captar la esencia de la situación sin estorbar mucho.



  • Los invitados. Todo el mundo quiere una foto con los protagonistas, así que te recomiendo pedirle a los novios una lista de posibles fotografías: con los hermanos, con los padres, los amigos de la universidad, los compañeros del trabajo, etc. Así no se te olvidará nadie aunque seguramente, acabes ignorando la lista y haciéndole fotos a el que se coloque al lado de los novios. De todas formas, no debes olvidarte de lo más importantes. El disgusto de descubrir que no existe una foto con los abuelos, por ejemplo, ¡puede ser enorme! Cuidado con el objetivo a usar. Quizás tengas el impulso de usar el gran angular pero a veces es mejor usar una focal más larga y alejarse de la escena, para evitar las deformaciones propias de los grandes angulares. Una fotografía de todos los invitados, si es posible, puede ser una muy buena idea.
  • La sesión de fotos. Para realizar una sesión de fotos de este tipo lo más importante, en mi opinión, es conocer a los novios. Saber qué tipo de fotos esperan, cómo son, qué carácter tienen. Para ello, realizar un par de reuniones previas al gran día puede ser suficiente. Además, así podréis hablar de la localización de las fotografías, entre otras cosas. Si me permites un consejo totalmente subjetivo: huye de las poses. Es más que probable que los novios no sean modelos y que se tensen frente la cámara, así que puedes proponerles ir a dar un paseo e ir "pillándolos" sin que se den mucha cuenta. En este caso, prepara bien la ruta a seguir, localizando posibles puntos de interés fotográfico. Visita las localizaciones previamente para conocer la luz que tendrás en ellas, posibles encuadres, etc. La planificación en esta parte del día lo es todo.



  • El convite. Como ya he comentado antes, si eres el fotógrafo principal de la boda, olvídate de disfrutar del banquete. Más de una vez deberás levantarte corriendo para pillar un beso, la entrega de un regalo o unas lágrimas emocionadas. Piensa también en recorrer las mesas para hacer las fotos que tanto gustan (y que tan poco originales son). De nuevo, será necesario el flash externo y si puedes rebotarlo al techo para que la luz no sea directa, mejor que mejor.
  • La fiesta. En esta nueva situación, volveremos a nuestro problema de la falta de luz. En esta ocasión, además, deberás luchar contra luces de colores. Puedes combatirlo con el flash o puedes aprovecharlo para conseguir fotografías originales.

Aportando tu Propia Visión de la Boda

Si finalmente realizas el reportaje principal de una boda, lo que verdaderamente aportará valor a tu trabajo será tu propia visión. Es cierto que deberás realizar algunas de las fotografías "típicas" para que todo el mundo quede contento, pero no tengas miedo en buscar los detalles, en crear composiciones interesantes. Es cierto que deberás luchar contra adversidades (la poca luz, la cantidad de invitados, la poca predisposición de los novios a posar... lo que sea), pero si sales de ellas de manera creativa, seguro que los novios quedan contentos con el trabajo realizado (y tú también, por supuesto). Para ayudarte en esta ardua tarea, aquí van algunas ideas generales que, aunque no puedan aplicarse en todas las bodas, seguro te inspiran un poco:
  • Un sitio diferente. Si los novios están de acuerdo y es factible, podéis intentar huir del típico parque con árboles para las fotos de la sesión. Podéis buscar sitios más originales como podrían ser las calles de tu ciudad, la playa o incluso un parque de atracciones. Las fotos serán originales y divertidas (si queréis que lo sean) y además, puedes intercalar fotos más serias (o típicas) con posados, por ejemplo.
  • Los detalles. En mi opinión, es la segunda parte más importante de una boda (después de los novios, claro está). Si te centras en detalles del vestido de novia, del traje del novio, del pastel, de la decoración, etc. puedes conseguir grandes fotografías que, además, pueden servirte para darle un toque especial al álbum (si es que lo montas tú).



  • El punto de vista. No es la primera vez que te decimos que varíes tu punto de vista, ¿verdad? ¡Pues aquí tampoco podía faltar! Así que si te tienes que subir a una silla o tumbarte en el suelo para conseguir una foto diferente, no te cortes.
  • Destrozar el vestido. Suena a algo muy bruto, pero no es así (al menos no siempre). El hecho de destrozar el vestido es algo que se está poniendo bastante de moda hoy en día, así que es interesante comentar esta opción. Se trata de, una vez terminada la ceremonia (puede ser unos días después, cuando los novios vuelvan del viaje, por ejemplo) se realice una sesión de fotos en las que no exista el miedo a estropear el vestido. Colocando los novios en el agua, haciéndolos correr por barro, cualquier idea es buena mientras el vestido quede lo más repercutido posible. Las fotos, en este caso, acostumbran a ser bastante naturales y distendidas pues los novios ya conocen de sobras al fotógrafo y, además, no existe la presión de llegar tarde al banquete.


¿Has cubierto alguna boda? ¿O te lo han propuesto y no sabes qué hacer?

Si nos lo escribes en los comentarios, intentaremos ayudarte en todo lo que podamos. Y, por supuesto, si tienes algo que enseñar, ¡ya sabes dónde puedes hacerlo!

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